jueves, 19 de agosto de 2010

Las ideas ni se matan ni se bloquean


Armando Unsain en Rebelión

Cuando Fidel fue detenido por el teniente Pedro Sarria, después del intento de asalto al cuartel Moncada de Santiago de Cuba, este para evitar que sus soldados asesinaran al detenido les susurró: “las ideas no se matan, las ideas no se matan”. Así fue, pero las ideas tampoco las pudieron bloquear.
El “bloqueo cubano” parece haberse convertido casi en anécdota para la media occidental. Pero qué es esta política sino un acto terrorista que se lleva ejerciendo sobre Cuba desde 1961. Según las leyes internacionales el bloqueo económico sólo se puede ejercer entre aquellos países que se encuentran en guerra. En 1992, Bush junto a su oponente a la presidencia, William Clinton, refuerzan este bloqueo con la “Ley para la Democracia Cubana” o “Ley Torricelli”. Esta fórmula, tan usada por la mafia de los años 50, establece la prohibición de realizar negocios a todas las empresas subsidiarias de empresas norteamericanas y niega la entrada a puertos estadounidenses a todos los barcos que anclen en suelo cubano. Entre 1994 y 1995 el Congreso estadounidense, en el que se encuentran los cubano-americanos representantes de la extrema derecha más reaccionaria, blinda definitivamente el bloqueo con la “Ley Helms-Burton”. Se establece un “Bloqueo Internacional Obligatorio”, en nombre de Díos y de la Libertad, en el Consejo de Seguridad de la ONU. El bloqueo no sólo atenta ya contra Cuba de forma directa, sino contra la libertad y la soberanía del resto de los países. Sanciona a las terceras potencias que establezcan un vínculo comercial con la isla, violando su derecho internacional y extraterritorial. Todos se oponen, pero también todos lo consienten. El miedo de occidente al gran Imperio esta presente. Nadie quiere ver afectada su economía. La ley del más fuerte se impone, tristemente una vez más.

Levantar el bloqueo a Cuba y al mundo, no estará jamás en manos de ningún presidente de los Estados Unidos. Quizás sí en las manos de ese Dios que bendice cada uno de sus dólares, por el que invaden países y empujan, a este infierno terrenal, a millones de seres humanos. Su Dios, les cuida y les alienta. Uno de los artículos de dicha ley niega la posibilidad a su Presidente de cambiar la política hacia Cuba, dejando este poder en manos del Congreso. Al fin y al cabo, ellos son los hijos predilectos de la democracia, los elegidos del Santo Padre Opresor. El Presidente se convierte así en un superhéroe de papel. Para que el bloqueo cese, además de ayuda divina, será necesario hacer retroceder a Cuba sobre sus 150 años de lucha por la independencia. Los Estados Unidos exigen que la Revolución desaparezca, con todas sus instituciones y sus dirigentes. Para ello establecerían en Cuba un pro-consul, como ya hicieron en el pasado, que coordinara esta transición hacia una Cuba acorde a sus intereses. Por si esta y otras tantas disposiciones ridículas, que no merecen ni ser mencionadas, que conforman el bloqueo no fueran suficientes, se obliga a que todas las propiedades estadounidenses nacionalazas por el gobierno revolucionario sean devueltas. Pero lo curioso es que llevan negándose, durante 50 años, a negociar las indemnizaciones establecidas por el derecho internacional bajo el método conocido como “Lump Sum Agreement” y bajo el que se llegó a diferentes acuerdos de compensación con España en 1988, con Reino Unido en 1978 o Francia en 1967, por citar algunos ejemplos. Cuba llevó a cabo el derecho de toda nación a proclamar la nacionalización de sus recursos. Cinco de los empresarios estadounidenses más importantes que poseían tierras para el cultivo del azúcar fueron indemnizados según el valor por el que habían realizado el pago de sus impuestos, dejando al descubierto miles de millones que habían escondido al erario público. Sin duda estos cinco empresarios corruptos tuvieron una gran visión de futuro y no dudaron que en Cuba comenzaba una auténtica revolución proletaria en la que no había espacio para ellos y de la cual debían apearse de la manera más inteligente; saliendo de Cuba siendo compensados según las leyes.

Las ideas de justicia, igualdad y soberanía de la Revolución Cubana jamás podrán ser bloqueadas. Jamás podrán inventar bala que atraviese la conciencia de todo un pueblo.

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