jueves, 9 de septiembre de 2010

Polémica mundial por declaraciones de Fidel

Polémica mundial por declaraciones de Fidel: ¿crítica al modelo socialista o manipulación mediática?En La Jornada se puede apreciar como Julia Sweig, da explicaciones sobre la interpretación de la frase de Fidel "el modelo cubano ya no funciona ni para nosotros mismos", mientras la BBC lo oculta.
En el artículo de La Jornada se puede apreciar como Julia Sweig, da explicaciones sobre la interpretación de la frase de Fidel "el modelo cubano ya no funciona ni para nosotros mismos," explicando que el problema fue el papel excesivo del estado en la economía, pero no declarando que el modelo socialista es un modelo caído, tal y como se ha querido hacer ver en otros medios de comunicación.
Contrariamente otras fuentes de comunicación oficiales, como la británica BBC, no precisan estas declaraciones de Sweig, dando a entender que la frase de Fidel como una critica destructiva al modelo socialista. La polémica está servida. Cuidado con las manipulaciones y las tergiversaciones.
¿Realmente ha puesto en entredicho Fidel el modelo socialista cubano, o no es más que una nueva campaña de manipulación mediática contra la revolución y su máximo lider histórico, en este caso apoyándose en una frase sacada de contexto del propio Fidel?
¿Estamos ante la apertura de nueva etapa política en la revolución cubana, o simplemente ante una nueva continuación de la vieja y conocida campaña de intoxicación mediática contra Cuba y su revolución socialista?
Kaosenlared, como medio con ética profesional, es prudente, y da a conocer diferentes publicaciones, ni afirma ni niega la veracidad de las mismas, pues entendemos que su credibilidad y contrastación están a la espera de la aprobación oficial de las palabras por el mismo Fidel Castro o instituciones estatales cubanas. El debate, sin embargo, queda abierto ¿crítica al modelo socialista cubano de Fidel o manipulación mediática de los mismos de siempre?
--------------------------------------------------------------------------------
Juzguen Vds. Traducción del artículo original sobre las palabras de Fidel acerca del “modelo cubano”
Cubainformación
Cubainformación les ofrece la traducción al idioma castellano del artículo original en inglés, del periodista Jeffrey Goldberg, titulado “Fidel: Cuban Model Doesn't Even Work For Us Anymore”, publicado el 8 de septiembre en “The Atlantic” (Estados Unidos).
El periodista estadounidense Jeffrey Goldberg entrevistó a Fidel Castro recientemente -con el apoyo de una intérprete- en La Habana.
Centenares de agencias, televisiones, radios y publicaciones de todo el mundo han convertido en noticia el titular este texto, cuya traducción al castellano es “Fidel Castro: el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros".
El periodista estadounidense Jeffrey Goldberg refleja en su texto agudos prejuicios políticos, un completo desconocimiento de la realidad y contexto del país, notables errores de interpretación del idioma, y un más que dudoso sentido del humor. El empleo de este artículo como fuente de una noticia de alcance global da la medida de cómo funciona la maquinaria de información y propaganda del sistema mediático global.
Juzguen ustedes.
La traducción ha sido realizada para Cubainformación por Rakel Agirre, responsable del Área de Sensibilización de la Asociación Euskadi-Cuba.
El equipo de redacción de Cubainformación está preparando un material de análisis sobre este nuevo caso de perversión informativa contra Cuba por parte de los grandes consorcios mediáticos internacionales.
Fidel Castro: "El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros"
Para leer el artículo original en inglés de Jeffrey Goldberg, para “The Atlantic”:
http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/fidel-cuban-model-doesnt-even-work-for-us-anymore/62602/
Jeffrey Goldberg - “The Atlantic” - 8 de septiembre de 2010
Traducción: Cubainformación / Rakel Agirre, responsable del Área de Sensibilización de la Asociación Euskadi-Cuba
Hubo muchas cosas peculiares en mi reciente parada en Habana (aparte del espectáculo de delfines, que trataré en breve), pero una de las más inusuales fue el nivel de introspección de Fidel Castro. He tenido una experiencia limitada con autócratas comunistas (tengo más experiencia con autócratas no-comunistas) pero resultó muy llamativo que Castro estuviera dispuesto a admitir que jugó mal su mano en un momento crucial de la Crisis de los Misiles de Cuba (pueden leer sobre lo que dijo hacia el final de mi post anterior, pero lo que señaló, de manera clara, es que se arrepiente de haber solicitado a Khruschev atacar con armas nucleares a Estados Unidos)
Todavía más llamativo fue algo que dijo en la comida del día de nuestro primer encuentro. Estábamos sentados alrededor de una pequeña mesa: Castro, su mujer, Dalia; su hijo, Antonio; Randy Alonso, una figura importante de los medios de comunicación del Estado; y Julia Sweig, la amiga que hice me acompañara para asegurarme, entre otras cosas, de que yo no decía nada demasiado estúpido (Julia es una destacada erudita en América Latina en el Consejo de Relaciones Exteriores). En un inicio yo estaba interesado principalmente en ver comer a Fidel – fue una combinación de problemas digestivos que conspiraron para casi matarle, y por tanto pensé que haría un poco de “Kremlinología” gastrointestinal y mantendría una cuidadosa atención ante lo que él ingiriese (para que conste, él ingirió pequeñas cantidades de pescado y ensalada, y un poquito de pan untado en aceite de oliva, así como un vaso de vino tinto). Pero durante la desenfadada conversación general (habíamos estado tres horas hablando de Irán y Oriente Medio), le pregunté si consideraba que el modelo cubano era algo digno de exportar.
“El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros” dijo él.

Esto me chocó como salido de los más grandes momentos de Emily Litella (1). ¿Acababa el líder de la Revolución de decir, en esencia, ¿“No importa”?
Le pedí a Julia que interpretara esta impresionante declaración para mi. Ella dijo, “Él no estaba rechazando las ideas de la Revolución. Lo he tomado como un reconocimiento de que bajo “el modelo cubano” el Estado tiene un rol demasiado grande en la vida económica del país”.
Julia señaló que un efecto de semejante opinión podría ser otorgar espacio para su hermano, Raúl, quien es ahora presidente, para promulgar las reformas necesarias de cara a algo que seguramente encontrará oposición desde los comunistas ortodoxos dentro del Partido y la burocracia. Raúl Castro está ya soltando la adhesión del estado sobre la economía. Él anunció recientemente, de hecho, que pequeños negocios pueden ahora operar y que los inversores extranjeros pueden ahora comprar inmuebles en Cuba. (Lo gracioso de este nuevo anuncio, por supuesto, es que los americanos no están autorizados a invertir en Cuba, no por la política cubana, sino por la política americana. En otras palabras, Cuba está comenzando a adoptar el tipo de ideas económicas que América largamente le ha demandado que adopte, pero a los americanos no les es permitido el participar en este experimento de libre mercado por la defensa de nuestro gobierno de la hipócrita y estúpida política de embargo. Nos arrepentiremos de esto, por supuesto, cuando los cubanos acuerden con europeos y brasileños la acaparación de los mejores hoteles).
Pero estoy divagando. Hacia el final de esta larga, y relajada comida, Fidel nos demostró que realmente estaba semi-retirado. El día siguiente era un lunes, cuando se espera de los máximos líderes el estar sin la ayuda de nadie manejando sus economías, echando disidentes a prisión y cosas de ese tipo. Pero la agenda de Fidel estaba abierta. Él nos preguntó: “¿Les gustaría ir al acuario conmigo a ver el espectáculo de los delfines?”
No estaba muy seguro de haberle oído correctamente. (Esto me sucedió varias veces durante mi visita). “¿El espectáculo de los delfines?”
“Los delfines son animales muy inteligentes”, dijo Castro.
Apunté que teníamos una reunión programada para la mañana siguiente, con Adela Dworin, la presidenta de la Comunidad Judía de Cuba.
“Tráela”, dijo Fidel.
Alguien en la mesa mencionó que el acuario estaba cerrado los lunes. Fidel dijo: “Mañana estará abierto”.
Y así fue.
A última hora de la mañana siguiente, después de recoger a Adela en la sinagoga, nos encontramos con Fidel en las escaleras de la casa de los delfines. Él besó a Dworin, no por casualidad delante de las cámaras (quizás, otro mensaje para Ahmadinejad). Entramos juntos en una gran habitación, con iluminación azulada, que daba a un enorme tanque de delfines cerrado con un cristal. Fidel explicó, extensamente, que el show de los delfines del Acuario de La Habana era el mejor espectáculo de delfines en el mundo, “completamente único”, de hecho, porque es un show bajo el agua. Tres buzos humanos entran en el agua, sin equipo de respiración, y realizan complicadas acrobacias con los delfines. “¿Te gustan los delfines?” me preguntó Fidel.
“Me gustan mucho los delfines,” le dije.
Fidel hizo venir a Guillermo García, el director del acuario (cada empleado del acuario, por supuesto, fue a trabajar – me dijeron que “de manera voluntaria” -) y le dijo que se sentara con nosotros.
“Goldberg,” dijo Fidel, “hágale preguntas sobre los delfines”.
“¿Qué tipo de cuestiones?” le pregunté.
“Eres un periodista, hágale buenas preguntas,” dijo él, y entonces se interrumpió. “De todas formas, él no sabe demasiado sobre delfines,” dijo él, señalando a García. Él es realmente un físico nuclear”.
“¿Lo eres?” le pregunté.
“Sí”, dijo García, disculpándose un tanto.
“¿Por qué diriges el acuario?” le pregunté.
“¡Le pusimos aquí para alejarlo de construir bombas nucleares!” dijo Fidel, y entonces se desternilló de risa.
“En Cuba, únicamente emplearíamos poder nuclear para objetivos pacíficos”, dijo García, con gran seriedad.
“No sabía que estuviera en Irán”, contesté yo.
Fidel señaló a la pequeña alfombrilla debajo de la silla giratoria especial que sus guardaespaldas le acercaron.
“¡Es persa!” dijo, y volvió a reírse. Entonces dijo: “Goldberg, haga sus preguntas sobre los delfines”.
En el acto, me giré hacia García y le pregunté, “¿Cuánto pesan los delfines?”
“Pesan entre 100 y 150 kilogramos”, dijo él.
“¿Cómo entrenan a los delfines para que hagan lo que hacen?”, le pregunté.
“Esa es una buena pregunta,” dijo Fidel.
García llamó a una de los veterinarias del acuario para ayudarle a responder a la pregunta. Su nombre era Celia. Unos minutos después, Antonio Castro me dijo su apellido: Guevara.
“Eres hija del Che Guevara?” le pregunté.
“Sí”, dijo ella.
“¿Y eres veterinaria de delfines?”
“Cuido de todos los habitantes del acuario”, dijo ella.
“Al Che le gustaban mucho los animales”, dijo Antonio Castro.
Era la hora de que empezase el espectáculo. Las luces se atenuaron, y los buzos entraron al agua. Sin describirlo demasiado, diría una vez más, y para mi sorpresa, que me encontré a mí mismo estando de acuerdo con Fidel: el acuario de La Habana da un fantástico espectáculo de delfines, el mejor que haya visto nunca, y como padre de tres hijos, he visto muchos espectáculos de delfines. También diré esto: nunca he visto a alguien disfrutar tanto de un espectáculo de delfines como lo disfrutó Fidel Castro.
En el siguiente episodio, trataré temas como el embargo americano, el estatus de la religión en Cuba, la situación apremiante de los disidentes políticos, y la reforma económica. Por ahora, os dejo con esta imagen de nuestro día en el acuario (Estoy en la silla baja, la hija del Che está detrás de mi, con el pelo corto y rubio, Fidel es el hombre que se parece a Fidel si Fidel comprara en L.L.Bean.
(1) Nota de la traducción: Emily Litella era un personaje de ficción interpretado por la comediante Gilda Radner en las series de apariciones en el Saturday Night Live. Emily Litella era una mujer mayor con problemas auditivos.
(2) Nota de la traducción: L.L.Bean es una cadena de ropa de EEUU.
--------------------------------------------------------------------------------
(David Brooks - La Jornada)
Fidel Castro, al responder a la pregunta sobre si aún valía exportar el modelo cubano, afirmó: el modelo cubano ya no funciona ni para nosotros mismos.
En la segunda parte de una entrevista concedida a Jeffrey Goldberg, corresponsal nacional de la revista The Atlantic, Castro sorprende al periodista con esta afirmación, al igual que con una invitación a ver los delfines en el acuario con él, entre otras cosas. Goldberg invitó a una de las más reconocidas especialistas sobre Cuba y América Latina, Julia Sweig, del Consejo de Relaciones Exteriores, para acompañarlo a la entrevista con Castro, y cuenta que le pidió que interpretara esta afirmación.
Sweig consideró que Castro “no estaba rechazando las ideas de la Revolución. Yo lo tomé como un reconocimiento de que bajo el ‘modelo cubano’, el Estado tiene un papel demasiado grande en la vida económica del país”, y también, tal vez, para abrirle espacio a su hermano Raúl para implementar reformas económicas.
Goldberg señala que ahora que Cuba empieza a adoptar algunas de las ideas que Estados Unidos ha demandado durante largo tiempo, o sea, un sector privado más grande, e inversión, la broma es que los estadunidenses no podrían participar en la apertura por la política hipócrita y estúpidamente autoderrotante del embargo.
Goldberg fue invitado a La Habana por Fidel Castro después de publicar un artículo sobre la creciente posibilidad de un conflicto armado entre Israel e Irán. En la primera parte de su reportaje publicado ayer, Castro reitera su preocupación por cómo ese conflicto podría escalar fácilmente en una confrontación nuclear con Estados Unidos. Instó al líder de Irán a reconocer la historia del pueblo judío y evitar el antisemitismo, y advierte a la vez que Israel no podrá obtener su seguridad hasta deshacerse de su arsenal nuclear.
La primera entrega, como esta segunda, se publicaron en el sitio de Internet de la revista The Atlantic, la cual también publicará en su versión impresa una versión de la entrevista.
El resto del reportaje sobre su visita con Fidel en esta segunda entrega está dedicado a describir la sorprendente invitación al acuario, donde hubo otra sorpresa: el encuentro con Celia Guevara, hija del Che.
Goldberg cuenta que Castro los invita a ver el espectáculo de los delfines en el acuario de La Habana, proclamado por el comandante como el mejor del mundo. Goldberg le informa que tenían una cita con Adela Dworin, presidenta de la comunidad judía cubana, y Castro le dice que también la inviten, y van todos (Castro saluda afectuosamente, y de beso, a Dworin, algo que nuevamente sorprende a Goldberg, como sucedió con su denuncia del antisemitismo reportado en la primera parte de la entrevista).
Al llegar a ver el espectáculo en el que tres nadadores realizan acrobacias con los delfines, Castro le presenta a Guillermo García, director del acuario, y le dice a Goldberg que le pregunte por los delfines, y el periodista le responde que qué clase de preguntas puede hacer, a lo que Castro responde: eres periodista, haz buenas preguntas y agrega que García no sabe mucho de delfines de todas maneras ya que es físico nuclear. García lo confirma.
¿Por qué dirige usted el acuario?, pregunta Goldberg, pero es Castro quien contesta: Lo pusimos aquí para evitar que construya bombas nucleares, y suelta a reír.
Al continuar con la entrevista supervisada por Castro, García llama a la veterinaria del acuario para responder a una pregunta. Es Celia Guevara. Antonio Castro, hijo de Fidel, quien está en toda esta aventura, explica que al Che le gustaban mucho los animales.
Después del espectáculo, que Castro disfrutó intensamente, Goldberg confiesa que Fidel tenía razón: es el mejor espectáculo de delfines que el reportero jamás ha visto (y explica que, como padre de tres hijos, ha visto muchos).
Goldberg informa que habrá otra entrega en los próximos días en la que abordará temas como el bloqueo, la religión en Cuba, los disidentes políticos y la reforma económica.

1 comentario:

panchito_60 dijo...

hola. para todos..probablemente ha ocurrido en cuba..es que la mentalidad por la libertad individual y la aspiración a ido cobrando fuerza, de tal forma que el modelo socialista que no es malo debería ser reestructurado para satisfacción de todos los protagonistas..como el caso del modelo neoliberal o el llamdo capitalismo de los famosos demócratas..este sistema es mucho mas peligroso..está alterándose en forma negativa, pues emana mucha corrupción y excesos..contaminacion, robos, secuestros, asaltos, narcotráfico(este último enquistado en todos los niveles o dependencias publicas y gobernativas)..por eso, soñamos c libertad y expresión libre...pero debemos optar por corregir y mejorar el socialismo o mejorar y acabar con los delincuentes del sistema que domina al mundo..claro todo en favor de la humanidad y de nuestros, hijos, nietos etc....soy un expectador q me gustaría una fusión de ambos